
Hubo un hombre que fue para los niños y jóvenes pobres, presencia viva de Dios. Los encontró en las callejuelas de los barrios pobres de Roma, cuando ya moría el siglo XVI y fundó para ellos la Primera Escuela Popular Cristiana.
Desde entonces les entregó toda su vida, queriéndoles hacer el bien por puro amor a Dios y no los cambió por nada del mundo. Este hombre que fue para los niños y jóvenes una manifestación del amor de Dios, fue José de Calasanz.
José de Calasanz nació en Peralta de la Sal, provincia de Huesca (España) en 1557. Estudió Teología y Derecho en las ciudades de Lérida, Valencia y Alcalá. El 17 de diciembre de 1583, a la edad de veintiséis años, José recibió el sacramento del Orden Sacerdotal. Fundó también la Orden Religiosa de los Padres Escolapios (de las Escuelas Pías), deseando que ellos se dedicaran por entero a la educación de los niños y jóvenes.
La Comunidad de los Padres Escolapios es, pues, una obra de Dios y del afortunado atrevimiento y tesonera paciencia de San José de Calasanz, quien se entregó en cuerpo y alma a la educación cristiana de los niños especialmente de los pobres, en espíritu de inteligencia y de piedad. De este modo creó una escuela nueva, primer modelo en la historia de formación integral, popular y cristiana, como medio para liberar a los niños y jóvenes de la esclavitud de la ignorancia y el pecado.
Murió en la noche del 24 y 25 de agosto de 1648, siendo muy anciano, muy pobre, viendo su obra casi totalmente destruida, pero lleno de esperanza. Esa esperanza fue la que sostuvo su obra y la que ha permitido que también tú seas educado en la Piedad y en las Letras.
Calasanz decía:
«La transformación de la sociedad radica en la diligente práctica de la misión educativa. Pues si desde los más tiernos años el niño es imbuido diligentemente en la Piedad y en las Letras, puede preverse con fundamento, un feliz transcurso de toda su vida.»
La Familia Calasancia, con actitud humilde se autodefine como obra de Dios y del afortunado atrevimiento y tesonera paciencia de San José de Calasanz. Lo que Calasanz comenzó hace más de 400 años, nosotros, FAMILIA CALASANCIA, lo continuamos hoy, procurando ser cooperadores de la Verdad e intentando hacernos niños con los niños y jóvenes con los jóvenes.
Nosotros, los Escolapios, continuadores de la obra de San José de Calasanz y animadores de nuestros Colegios, somos, pues, discípulos de Cristo, que decidiendo ignorarlo todo, excepto a Cristo y a éste crucificado, guardamos su Mandato Nuevo de amor, entregando nuestra vida a los niños, especialmente a los pobres, anunciándoles el Evangelio, para que mientras la muerte actúa en nosotros, la vida crezca en los demás.
Nosotros, los Educadores Docentes, también somos cooperadores de la obra escolapia, aprendiendo de Calasanz la sabiduría en la escuela interior, conociendo y viviendo nuestros dones, tomando conciencia de nuestras dificultades, y poniendo medios para curar y crecer, También nos preparamos con responsabilidad y deseos de progresar, con afán investigativo y rigurosidad académica, para servir pacientemente a los niños y jóvenes, con el don educativo que hemos recibido.
Nosotros los Educadores No Docentes, compartimos igualmente la misión calasancia y desde nuestro trabajo cotidiano de servicio a la comunidad educativa, muchas veces silencioso y oculto, damos testimonio de una vida guiada por los valores calasancios y evangélicos y deseosa de contribuir en la construcción del Reino.
Nosotros, Padres y Madres de Familia, identificados con el carisma y la experiencia de Calasanz, aportamos a la educación desde nuestro don maternal y paternal, donando la vida y transmitiendo la esperanza, en un mundo amenazado por la muerte y el sinsentido; acompañando a nuestros hijos con una presencia real y la rigurosa vigilancia del amor; y comprometiéndonos en el mismo proceso educativo calasancio para continuar dando de lo que recibimos.
Nosotros, Estudiantes Calasancios, nos comprendemos a la luz del Evangelio y de Calasanz como obra buena de la creación amorosa del Padre, mezcla de heridas y dolores con grandes dones y aptitudes.
NUESTRA FINALIDAD
El proceso educativo calasancio, pretende fundamentalmente amar con amor ordenado a los niños y a los jóvenes, de tal forma que desde sus más tiernos años aprendan a vivir rectamente, a construir su propia felicidad y a participar en la transformación de la sociedad.
Esto lo procuramos realizar mediante cuatro grandes aprendizajes, que son los cuatro grandes valores de la Educación Calasancia:
Aprender a Conocer: Excelencia Académica
Aprender a Convivir: Compromiso Ético
Aprender a Hacer: Discernimiento Vocacional
Aprender a Ser: Construcción de Identidad
«Los hombres en todos los momentos de su existencia han buscado su lugar en el Cosmos. En la infancia de nuestra especie, entre los jonios de la Grecia antigua, y en nuestra propia época, nos ha fascinado esta pregunta: ¿Quiénes somos?, ¿dónde estamos? Hacemos importante nuestro mundo gracias al valor de nuestras preguntas y a la profundidad de nuestras respuestas. Explorar es algo propio de nuestra naturaleza. Empezamos como pueblo errante, y todavía lo somos. Ahora estamos a punto de zarpar hacia las estrellas.»
Carl Sagan
Coeducación
Formación integral de niños, niñas y jóvenes en valores humanistas y cristianos , Prejardin -Jardín- Transición- Primaria - Bachillerato. Nivel muy superior en pruebas ICFES y SABER. Fortalecimiento en Inglés y Sistemas. Desarrollo de programas y actividades formativas, lúdicas, deportivas, culturales y recreativas.
MODELO PEDAGÓGICO
PIEDAD:
Aprender a Convivir >> Aprender a Ser >> Convivencia >> Desarrollo Humano >> Proyección
LETRAS:
Aprender a Conocer >> Aprender a Hacer >> Currículo>> Didáctica>> Evaluación
Que nuestros alumnos, hombres y mujeres, sean excelentes estudiantes, seres humanos rectos e íntegros, personas que aporten al cambio del mundo; pero sobre todo, anhelamos que lleven en su ser, el rostro amado del más bello de los hombres: Jesucristo, nuestro Maestro, nuestro Hermano y nuestro Amigo. Ése es nuestro más alto sueño y nuestro más caro ideal.
Calasanz decía:
«La transformación de la sociedad radica en la diligente práctica de la misión educativa. Pues si desde los más tiernos años el niño es imbuido diligentemente en la Piedad y en las Letras, puede preverse con fundamento, un feliz transcurso de toda su vida.»
www.calasanz-medellin.edu.co
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